Extraños experimentos: Desde la cárcel de Stanford hasta la ‘Balsa del sexo’


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Hasta qué punto influye el entorno en la conducta de las personas? De esa interrogante surgen muchos de los experimentos más absurdos y sádicos que se han realizado y de los que les comentaremos hoy. Vamos a hablar de extraños experimentos, desde la cárcel de Stanford hasta la ‘balsa del sexo”.

¿Qué es un experimento?

Un experimento es un procedimiento llevado a cabo para apoyar, refutar, o validar una hipótesis. Los experimentos proporcionan idea sobre causa-y-efecto por la demostración del resultado, que ocurre cuándo un factor particular es manipulado. Los experimentos varían mucho en objetivo y escala, pero se apoyan en la repetición de procedimientos y análisis lógico de los resultados.

El experimento de la cárcel de Stanford

Es uno de los estudios psicológicos más famosos de la historia y se ha contado tantas veces que algunos ya lo consideran un mito. ¿En qué consistió? Un profesor universitario de psicología reclutó a un grupo de estudiantes y les pidió que imaginaran que estaban en una cárcel. Nombró a algunos guardias y a otros prisioneros.

En pocos días, los «carceleros» se tornaron tan sádicos y abusaron de tal forma de sus «presos» que el experimento tuvo que ser suspendido. Esto ocurrió en 1971, y no en cualquier lado: en una de las universidades más prestigiosas de Estados Unidos: Stanford, en California.

Experimento de sobrepoblación de Calhoun: La utopía de los ratones

Behavioral sink (traducido al español como drenaje conductual o hundimiento conductual) es un término acuñado por el etólogo John B. Calhoun para describir el colapso en el comportamiento que puede resultar de la sobrepoblación. El término y el concepto derivan de una serie de experimentos de sobrepoblación que Calhoun llevó a cabo en ratas de Noruega, entre 1958 y 1962.​

En los experimentos, Calhoun y sus investigadores crearon una serie de «utopías de ratas», también conocida como «La Buhardilla», cerrando espacios en los cuales a los animales se les dio acceso ilimitado a alimentos y agua, permitiendo el crecimiento ilimitado de la población. Calhoun acuñó el término «behavioral sink» (drenaje conductual) en su reporte del 1 de febrero de 1962, en un artículo titulado «Densidad de la población y patología social», en la revista Scientific American​ sobre el experimento de las ratas.​ Más adelante, él realizaría experimentos similares en ratones de laboratorio, de 1968 a 1972. El trabajo de Calhoun se usó como un modelo animal de un derrumbamiento social, y su estudio se ha convertido en parte fundamental de la sociología urbana y psicología en general.​


La «Balsa del sexo’, un experimento para encontrar la paz mundial

Seis mujeres y cinco hombres aislados en el Atlántico durante 101 días ¿Qué podía salir mal? Un 13 de mayo de 1973 el variopinto grupo de diferentes nacionalidades, religiones y contextos sociales -seleccionados “para crear tensiones en el grupo”- se embarcaron en uno de los experimentos antropológicos más extraños, a bordo de la balsa Acali.

La idea fue concebida por el antropólogo hispano-mexicano Santiago Genovés, quien también se hallaba a bordo de Acali. ¿Su objetivo? Conocer y estudiar los orígenes de la violencia humana y la dinámica de la atracción sexual. “Quería descubrir la forma de crear paz en la Tierra”, dijo el antropólogo a la capitana de la rudimentaria balsa construida por él mismo.

El mar fue el medio aislante ideal para Santiago Genovés. Así, aquel 13 de mayo la balsa Acali fue arrastrada a mar abierto desde Las Palmas, en las islas Canarias, para encaminarse hacia su destino final: la isla Cozumel, en México.

Una mujer sueca, una doctora judía, un fotógrafo japonés, un restaurador griego, un sacerdote de Angola, una mujer norteamericana blanca, una mujer afroamericana, una mujer árabe de Argelia, un uruguayo, una mujer francesa y el mismo Genovés emprendieron una extraña aventura en busca de desentrañar el porqué de la violencia desplegada por la humanidad.

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